domingo, 21 de junio de 2009

Son Huasteco y Huapango

El Son Huasteco es un género musical que se identifica por una variedad temática como El Caimán, La Rosa, El Toro Huasteco, El Toro Requesón y Las Canastas, entre otros. Si bien estos sones tienen una estructura musical definida, los versos siempre se prestan a la improvisación, por lo que son de dominio popular. Forman parte de una cultura viva que acompaña los festejos populares. Los instrumentos que lo armonizan son el violín, la jarana y la huapanguera, el zapateado sobre la tarima y la voz.

Como variante del Son Huasteco,
se encuentra el Huapango, aunque éste se exprese únicamente bajo la forma de sones registrados por un autor. Por lo tanto, no son de dominio popular, pues no se prestan a la improvisación.

Tanto el Son Huasteco como el Huapango son expresiones musicales festivas. De hecho, la palabra “Huapango” tiene también la connotación de fiesta o festejo popular, en donde la gente se reúne alrededor de los músicos y la tarima para bailar, convivir, improvisar versos o tocar algún instrumento. En la región jarocha se le entiende y utiliza de la misma manera. Etimológicamente se coincide que esta palabra es de origen náhuatl: Huapalli, madera; Co, locativo, en o sobre. La palabra significa entonces “Sobre la madera”, lo que quiere decir que el baile deberá hacerse sobre la tarima de madera.

En cambio, los sones de costumbre forman parte de las danzas y ceremonias indígenas. Se tocan en ocasiones especiales como bodas, velaciones, celebraciones religiosas y rituales agrarios, con el acompañamiento, en algunos casos, de instrumentos como sonajas, rabeles, arpas y tamboriles, además del violín, jarana y huapanguera. Si bien no se cantan, excepcionalmente pueden llegar a serlo. En las bodas, por ejemplo, se puede tocar El Canario (con el que se pide a Dios fertilidad y bonanza para la nueva familia), la Xochipitzáhuac, El Brindis y El Aguacero, entre otros tantos que acompañan la celebración.

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